Flor de temporada
Ayúdame Tú, ¡Dios mío!
Que se me escapan las ganas;
no quiero brotar de nuevo,
no soy flor de temporada
que retoña de año en año
echando de nuevo ramas,
sin importar que en invierno
te congelase la escarcha.
Mis ojos ya no florecen,
se niegan a mirar nada
y mi cuerpo adormecido
ha olvidado su sonata.
Mi alma perdió el calor;
el corazón le reclama.
Ayúdame Tú, ¡Dios mío!
Que se me escapan las ganas...
Elvira Sierra
Agosto 2015
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