Tu mar
Amor, no vi tu mar, no llegué a verlo,
te llevaste ese océano en una ola.
Una noche de invierno, deslunada,
me encontré en un desierto sin tu amparo.
Nunca veré su azul aunque esté enfrente,
mis ojos se han cegado, no ven nada...
se fue el sabor a sal que mantenía
con vida la ilusión de una promesa.
Solo quedan salinas estas lágrimas
rebeldes, que derramo sin control,
dispuestas a llenar tanto vacío...
... y llenarán cien mares de amargura
reclamando a la luna una limosna
que devuelva la luz a mi ceguera.
Elvira Sierra
Febrero 2015
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